Hábitos alimenticios:
El hábito alimentario, también conocido como régimen alimentario o a veces como dieta, es el conjunto de sustancias alimentarias que se ingieren formando hábitos o comportamientos nutricionales de los seres humanos y forma parte de su estilo de vida, proviene del término griego díaita que significa "modo de vida". En definitiva, todo ser vivo tiene su dieta.
En nutrición, la dieta es la suma de las comidas que realiza una persona u otro organismo, mientras que los hábitos dietéticos conforman el patrón de alimentación que sigue a diario, esto incluye las preferencias alimentarias, la influencia familiar y cultural sobre el individuo en lo que respecta a los alimentos que ingiere. Aunque los humanos en general son omnívoros, cada cultura mantiene preferencias y mitos sobre algunos alimentos. Por otra parte, tales preferencias alimentarias individuales pueden ser o no saludables desde el punto de vista nutricional. Una alimentación equilibrada requiere una ingestión variada de alimentos con el fin de obtener las cantidades adecuada de energía y nutrientes.
Los hábitos alimentarios implican un rol significativo en la salud y enfermedad de un individuo, los cuales están condicionados por diversos factores (el estado de salud, la situación económica, la sociedad, la cultura y la religión).
Charlas psicológicas:
La alimentación es fundamental para la promoción de la salud y la calidad de vida de las personas mayores. Una alimentación adecuada previene o reduce riesgos y sirve de tratamiento de ciertas enfermedades y alteraciones orgánicas, sin olvidar que, siendo variada, equilibrada y apetecible, contribuye a una gran sensación de bienestar.

Cada etapa de la vida tiene sus necesidades particulares y unido a esto hay que considerar las limitaciones en cada etapa. En los niños destacan sus aversiones alimentarias y el consumo de alimentos grasos y azucarados. Sin embargo, las personas mayores, aunque están acostumbradas a una alimentación más saludable, las enfermedades, la polimedicación y los problemas de masticación dificultan notablemente esta necesidad básica.



Métodos y rutinas de ejercicio:
  • GAP: esta rutina de ejercicios es conocida por las siglas de las partes del cuerpo a las que van dirigidas (glúteos, abdomen, piernas), además combina ejercicios de cardio con ejercicios de tonificación.
Acostarte boca abajo y apoyar el peso de tu cuerpo sobre tus antebrazos y la punta de los pies, manteniendo el cuerpo separado del suelo y rígido como una tabla. Al mantener esta posición estarás concentrando tu fuerza en el abdomen y potenciando tus niveles de resistencia.
  • Vientre plano: para reforzar otro tipo de ejercicios para esta zona, que suele ser de gran interés, te recomendamos una rutina de ejercicios que puedes hacer desde tu casa usando la fitball, y que no solo te ayudará a lograr un vientre plano, sino que también reforzará la musculatura de tu espalda.

Recostarse en forma lateral, coloca ambas manos detrás y a los lados de la cabeza y mediante la contracción del abdomen, sin tirar del cuello, elevamos el tronco de manera lateral y descendemos lentamente. Repite y cambia de lado.

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Túmbate boca arriba y coloca las piernas estiradas o bien formando un ángulo de 90º, según te resulte más cómodo. Eleva la cabeza mirando hacia el ombligo. Extiende los brazos hacia delante, con las palmas de las manos boca abajo. Empieza a moverlos enérgicamente de arriba a abajo, haciendo inhalaciones y exhalaciones al mismo tiempo y contando hasta cien.




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